Capacidad catastrófica de daños materiales: qué cambió en las renovaciones de mitad de año
Las renovaciones de mitad de año se asentaron en una tendencia que venía gestándose desde la primavera: hay capacidad disponible para exposiciones catastróficas bien modelizadas, pero se tarifica y estructura con mucha más disciplina de lo que sugiere la variación general de tasas.
Hacia dónde se desplazó la capacidad
El cambio más claro se produjo en la prioridad. Los mercados que mantuvieron su línea el año pasado han subido en el programa, lo que obliga a los cedentes a absorber una mayor parte de la capa de trabajo o a buscar capacidad alternativa para ella. En las carteras con un historial de siniestralidad limpio y una modelización creíble, se lograron condiciones iguales o cercanas a las del vencimiento.
Para las cuentas cuyo cúmulo no podía acreditarse, el panorama fue más complicado. Varios mercados declinaron directamente en lugar de cotizar una tasa recargada, lo cual es una señal útil de cómo se están filtrando las propuestas.
Qué deben preparar los cedentes para el 1 de enero
Hay tres elementos que funcionan bien de cara a la renovación de enero: una visión documentada del cúmulo, una explicación clara de cualquier cambio en la cartera subyacente y expectativas realistas sobre la prioridad. Los programas que llegan con los tres suelen recibir una primera revisión en lugar de un puesto en la cola.
Ya estamos recibiendo propuestas anticipadas para estructuras con vencimiento a 1 de enero. Si su programa ha cambiado de forma significativa, cuanto antes empecemos a estructurarlo, más amplia será la gama de mercados a los que podremos dirigirnos de forma realista.




